El Gobierno moviliza 22.000 agentes, 8.000 en París, y ordena cerrar comercios tras los disturbios que dejaron dos muertos en 2025.

París ha decidido ponerse el casco antes de que ruede el balón. La final PSG-Arsenal se juega este sábado 30 de mayo de 2026 en Budapest, pero el miedo está en los Campos Elíseos: comercios cerrados, terrazas recogidas y un despliegue policial enorme para que la fiesta no acabe, otra vez, en saqueos. El Gobierno francés moviliza unos 22.000 policías y gendarmes en todo el país, con 8.000 agentes en París y su periferia, además de 2.500 bomberos. La consigna es clara: si el PSG gana la Champions, que la celebración no se transforme en barra libre para quemar, romper y robar.
La alcaldía del VIII distrito de París ha detallado que no hay desfile previsto en la avenida en caso de victoria, a diferencia de 2025. También habrá prohibición de estacionamiento desde las 15.00 horas, cortes de circulación desde las 17.00, perímetro de protección junto al Arco del Triunfo, controles de acceso y estaciones de metro afectadas.
Los establecimientos abiertos al público en los Campos Elíseos -salvo hoteles- deberán cerrar desde las 17.00 horas del sábado hasta las 7.00 del domingo. Las terrazas tendrán que retirar mesas y sillas. Traducido al idioma del comerciante: baja la persiana, guarda lo que puedas y cruza los dedos.
Y no, lector incensurable, no es una paranoia administrativa. El 31 de mayo de 2025, tras el PSG-Inter de Milán que acabó 5-0, la celebración terminó con 559 detenidos, 491 de ellos en París, 192 heridos, 22 agentes lesionados, siete bomberos heridos y 692 incendios, 264 de ellos de vehículos. Fiesta europea, balance de parte de guerra.
En el entorno de los Campos Elíseos hubo comercios saqueados y destrozos. La propia policía habló de cuatro pillajes en el sector ampliado de la avenida, con una treintena de detenidos en un comercio de calzado deportivo. El Foot Locker de la zona acabó como símbolo perfecto del desastre: escaparate reventado, pantallas rotas, zapatillas y ropa robadas.
El recuerdo de aquella noche pesa. También hubo dos fallecidos durante los disturbios: un joven de 17 años apuñalado en Dax y una mujer de 23 años que murió en París tras ser atropellada mientras iba en scooter, según los balances publicados entonces.
La ciudad llega además a este sábado con más presión: la final coincide con conciertos multitudinarios, Roland-Garros, un partido de rugby y otros eventos. Le Monde habla de una situación excepcional y de un dispositivo excepcional, con perímetros de seguridad en el Parque de los Príncipes, los Campos Elíseos y otros puntos sensibles.
¿Por qué es noticia?
Porque París no se fía de una simple celebración deportiva. Cuando una capital europea necesita cerrar comercios, retirar terrazas, blindar avenidas y desplegar miles de agentes por si gana su equipo, el problema no es el fútbol: es la impunidad callejera que se ha normalizado. Y porque el dato incómodo está ahí: en 2025 no hablamos de cuatro gamberros con bengalas, sino de muertos, saqueos, coches quemados y cientos de detenidos. Otros lo llamarán «festejos que se descontrolan». Nosotros lo llamamos por su nombre: una ciudad obligada a defenderse de su propia noche de celebración.
