Hay al menos 130 detenidos, destrozos mobiliarios, coches incendiados y un policía herido pese a que Francia había movilizado 22.000 agentes
Los ultras del PSG han convertido la celebración de la Champions en otra noche de tensión en París. Bengalas, carreras, choques con la Policía y un balance provisional de arrestos que ya retrata la fiesta: fútbol, sí; civilización, ya tal, querido lector. El vídeo que acompaña a este artículo muestra las imágenes de la violencia en las calles de París tras el triunfo del Paris Saint-Germain ante el Arsenal en la final de la Champions League, disputada en Budapest.
El partido terminó 1-1 y el PSG se llevó el título en los penaltis. Según el balance difundido por medios franceses, la violencia dejó más de 130 detenidos, vehículos incendiados, daños en comercios y enfrentamientos entre los ultras y las fuerzas de seguridad. También consta un policía herido por el lanzamiento de material pirotécnico.
Las autoridades habían previsto el lío. Francia desplegó unos 22.000 policías y gendarmes para la final, con especial atención a París y su área metropolitana. En la capital, el dispositivo rondaba los 8.000 agentes, además de bomberos y controles en zonas sensibles como los Campos Elíseos y los alrededores del Parque de los Príncipes. Pero la violencia de los ultras cada vez va a más… ensuciando con ello un deporte tan seguido como el fútbol.
París ya venía avisada
El Gobierno francés no montó semejante despliegue por capricho. Hace apenas unas semanas, la clasificación del PSG para la final ya dejó incidentes, heridos y más de un centenar de arrestos en el área metropolitana de París. La final era, por tanto, una prueba de estrés anunciada. Y el precedente de 2025 pesaba como una losa: la primera Champions del PSG acabó con cientos de detenidos, disturbios, daños en comercios, mobiliario urbano destrozado y una ciudad obligada a blindarse para que la celebración no se transformara en barra libre de vandalismo.
Lo llamativo es que hablamos de una victoria deportiva. No de una derrota amarga, no de una provocación rival, no de una crisis social inesperada. Gana tu equipo y algunos deciden celebrarlo lanzando pirotecnia, enfrentándose a la Policía y sembrando miedo en la calle. Fiesta «parisina», edición premium. La investigación y el balance definitivo podrán ampliar las cifras en las próximas horas. Por ahora, lo acreditado es que hubo más de 130 detenciones, un agente herido y una ciudad bajo vigilancia extrema para contener a los grupos violentos que suelen aparecer cuando el PSG juega una noche grande.
¿Por qué es noticia?
Porque París lleva años vendiendo postal, diversidad, modernidad y gran evento internacional, pero cada celebración del PSG obliga a sacar antidisturbios, blindar avenidas y rezar para que la noche no acabe con comercios reventados. Y la multiculturalidad tiene mucho que ver… aunque muchos se pongan la venda. El vídeo de la noticia lo resume mejor que cualquier discurso: esto ya no sorprende a nadie, y ese es precisamente el problema.
También importa porque muestra el contraste de siempre: el ciudadano normal paga impuestos, cumple normas y evita problemas; otros convierten una victoria futbolística en caos urbano. Y luego vendrán los titulares blanditos hablando de «incidentes» como si las bengalas, las carreras y los arrestos fueran meteorología. Y como si la creciente violencia no tuviera nada que ver con unas políticas europeas de inmigración totalmente descontroladas.

