Encuestas (IA).

Las encuestas disparan a PP y Vox hasta 201 escaños y dejan a Sánchez pendiente del milagro del CIS

Encuesta electoral tras la semana negra del PSOE

El sondeo de GAD3 para ABC sitúa al PP en 141 diputados y a Vox en 60: juntos superarían con holgura la mayoría absoluta.

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Las encuestas.
Por Redacción Incensurables el 1 de junio de 2026
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La última encuesta de GAD3 coloca a PP y Vox en una cifra que explica muchos nervios en La Moncloa: 201 escaños. No es una mayoría raspada, no es una noche de calculadora con independentistas al teléfono y no es una carambola como la del 23-J. Es una mayoría absoluta de derechas, con Alberto Núñez Feijóo en 141 diputados y Santiago Abascal en 60.

El sondeo, difundido tras una semana judicialmente abrasadora para el PSOE, deja a Pedro Sánchez en 107 escaños y al bloque de izquierdas sin capacidad real de repetir la operación que lo mantuvo en La Moncloa. El dato es sencillo, querido lector incensurable: si esos números fueran urnas, Sánchez tendría que hacer las maletas.

La fotografía de GAD3 llega después de la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra, la entrada de la UCO en Ferraz por el llamado caso Leire Díez y el goteo de procedimientos que rodean al Gobierno, al partido y al entorno familiar del presidente. En trama de Ferraz, INCENSURABLES.com ya contó el alcance político de una investigación que ha puesto al socialismo contra la pared.

GAD3 da a PP y Vox una mayoría absoluta de 201 escaños

Según la estimación de GAD3, el PP sería primera fuerza con el 33,1% de los votos y 141 diputados. Vox alcanzaría el 17,1% y 60 escaños. La suma es demoledora: 201 diputados, veinticinco por encima de la mayoría absoluta fijada en 176.

El PSOE se quedaría en el 26,8% y 107 escaños. Es decir, resistiría en porcentaje respecto a otras mediciones, pero quedaría lejos del PP y sin un bloque alternativo suficientemente fuerte. La izquierda radical, que hace una década soñaba con el sorpasso, aparece reducida a mínimos: Sumar caería a 7 diputados y Podemos apenas conservaría 2.

La ficha técnica también importa: el trabajo de campo se realizó entre el 26 y el 28 de mayo, con 1.011 entrevistas telefónicas y online y un margen de error de ±3,2%. Es decir, la encuesta sí capta el ruido político de los últimos golpes judiciales al PSOE. Y ese ruido, por lo visto, no suena a remontada socialista.

El CIS de Tezanos dibuja otra España: PSOE primero y PP muy lejos

La comparación con el CIS es inevitable. El barómetro publicado el 29 de mayo de 2026 sitúa al PSOE en el 36,2%, al PP en el 24,9%, a Vox en el 16,2% y a Sumar en el 5,7%. Otra película. Otro país. Otra realidad demoscópica.

Pero hay un matiz fundamental: el trabajo de campo del CIS se hizo entre el 4 y el 18 de mayo. Por tanto, no recoge de lleno el impacto de la imputación de Zapatero, ni la entrada de la UCO en Ferraz, ni la última sacudida del caso Leire Díez. Sí, querido lector: justo lo que incendia ahora el debate político queda fuera de la foto oficial que tanto gusta en el Palacio.

Y aquí aparece una pregunta legítima: cuando el ciudadano paga con sus impuestos un organismo público como el CIS, ¿quiere recibir una brújula fiable o un espejo amable para el Gobierno? La cuestión no es menor, porque la distancia entre el barómetro oficial y encuestas privadas como GAD3 vuelve a alimentar la sospecha política sobre el uso de las instituciones como escudo narrativo del sanchismo.

El voto de la derecha ya no es una queja: es una llave de Gobierno

La clave de la encuesta no está solo en que gane el PP. Está en que la suma con Vox sería suficiente para gobernar sin depender de separatistas, herederos de ETA, chantajes parlamentarios o subastas de investidura. 201 escaños significan una cosa muy concreta: el voto de la derecha deja de ser desahogo y pasa a ser poder real.

Eso obliga a hablar claro. Quien quiera echar a Sánchez no puede quedarse en el cabreo de barra, en el meme o en el “todos son iguales”. Las urnas no cuentan indignación: cuentan papeletas. Y si algo demuestra esta encuesta es que PP y Vox podrían convertir el hartazgo en una mayoría suficiente para cerrar ciclo.

La aritmética también deja otra lección: la izquierda puede perder votos, puede quemar aliados y puede llegar al final de la legislatura rodeada de sumarios, pero si la derecha se divide mal, se relaja o se queda en casa, el sanchismo siempre buscará una rendija. Ya lo hizo tras perder las generales de 2023. Lo llamó “progresismo”. En realidad fue una supervivencia parlamentaria pagada a plazos.

Zapatero, Leire, Koldo, Begoña y David Sánchez: el desgaste judicial ya pesa

El contexto no es un detalle. El caso Plus Ultra salpica ya a Zapatero como investigado. El caso Leire Díez ha llevado a la UCO hasta la sede del PSOE en Ferraz. El caso Koldo sigue siendo una losa para el socialismo por la trama de comisiones vinculada a contratos públicos durante la pandemia. Begoña Gómez ha sido procesada por presuntos delitos, entre ellos tráfico de influencias. David Sánchez, hermano del presidente, se sienta en el banquillo por su contratación en la Diputación de Badajoz.

Todo debe contarse con rigor: hay investigaciones, imputaciones, procesamientos y procedimientos abiertos, no condenas firmes en todos esos frentes. Pero políticamente el retrato es devastador. El partido que llegó prometiendo regeneración democrática tiene hoy a su alrededor un mapa judicial que ya no cabe en una rueda de prensa.

Y mientras tanto, España sigue con los Presupuestos Generales del Estado de 2023 prorrogados por tercera vez, una crisis de vivienda que asfixia a jóvenes y familias y una factura fiscal que no perdona. El INE situó en 2025 al 25,7% de la población en riesgo de pobreza o exclusión social; el 8,5% llegaba a fin de mes con “mucha dificultad” y más de un tercio no tenía capacidad para afrontar gastos imprevistos.

Los impuestos de quienes no llegan a fin de mes

Por eso cabrea. Cabrea que haya españoles haciendo números en el supermercado mientras el poder político dedica energía a salvar relatos, controlar daños y sostener aparatos de propaganda institucional. Cabrea que una familia que no puede asumir un imprevisto vea cómo se normaliza que el Gobierno sobreviva sin Presupuestos nuevos, a golpe de prórroga, apaño parlamentario y campaña permanente.

También cabrea que RTVE, con un presupuesto anual que ronda los 1.200 millones de euros, y el CIS, pagado por todos, sean vistos por una parte enorme de la sociedad como piezas de un ecosistema favorable al Gobierno. La izquierda llama “servicio público” a demasiadas cosas que, casualmente, casi siempre acaban sirviendo al mismo público: el que manda.

No se trata de pedir menos sanidad, menos educación o menos protección para quien lo necesita. Al contrario. Se trata de preguntarse por qué el dinero de los contribuyentes no va antes a servicios públicos esenciales, vivienda, seguridad, dependencia, familias y autónomos que a sostener el tinglado comunicativo, clientelar y demoscópico de un Gobierno que vive en campaña.

La derecha tiene ventaja, pero no tiene derecho a dormirse

La encuesta de GAD3 es una señal potente para PP y Vox, pero no una sentencia. Las encuestas no echan gobiernos: los echan los votantes. Y Sánchez ha demostrado que su especialidad no es ganar limpiamente, sino aguantar, resistir, culpar a otros y convertir cualquier derrota en una negociación con quienes quieren menos España.

Por eso el dato de los 201 escaños debe leerse como una oportunidad y como una advertencia. O la derecha convierte la indignación en participación masiva, o el sanchismo volverá a intentar que los números no importen, que los escándalos sean “fango” y que cada voto crítico se diluya entre abstención, enfado y resignación.

Hoy, la encuesta dice que hay alternativa. Mañana, si los españoles quieren, puede haber Gobierno. Y ahí está la diferencia entre quejarse de la corrupción o mandarla a la oposición con una papeleta.

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